Entonces los príncipes de los Filisteos se enojaron contra él, y dijéronle: Envía a este hombre, que se vuelva al lugar que le señalaste, y no venga con nosotros a la batalla, porque en la batalla no se nos vuelva enemigo: porque ¿con qué cosa volverá mejor en gracia con su señor que por las cabezas de estos hombres?